Titulo: Historia del Automovil
Descripcion: Automóvil. (De auto- y móvil) Adj. Que se mueve por sí mismo. Aplícase principalmente a los vehículos que pueden ser guiados para marchar por una vía ordinaria sin necesidad de carriles y llevan un motor, generalmente de explosión, que los pone en movimiento.
Hasta aquí la definición que de automóvil nos ofrece la Real Academia Española. Pero el automóvil no ha estado siempre ahí; desde siempre el hombre ha intentado realizar sus actividades con la mayor eficiencia posible, pero a la vez con el menor esfuerzo. Así, en lo que al transporte se refiere, el hombre empezó a domesticar animales más grandes, fuertes y rápidos que él, creando carros, carruajes y otros ingenios para el transporte; pero según la definición de automóvil, ¿cuándo surge éste como tal? Estas líneas sólo pretenden ser una muy breve historia del automóvil, sus antepasados, su nacimiento y su crecimiento hasta el día de hoy.
En el siglo XIII, el monje franciscano inglés Roger Bacon ya estaba preocupado por el tema del transporte, hasta el punto de que en plan absolutamente profético llegó a escribir: "Llegaremos a poder construir máquinas con las cuales podremos impulsar grandes barcos con mayor velocidad que toda una guarnición de remeros, y con las cuales sólo se necesitará un piloto que gobierne el barco; impulsaremos carruajes con velocidades increíbles, sin la ayuda de ningún animal y construiremos máquinas que, por medio de alas, nos permitirán volar en el aire, como los pájaros". Y no haría falta esperar mucho tiempo para empezar a ver resultados; en 1472, durante los primeros años del Renacimiento, se publica en Verona (Italia) un libro, 'De Re Militari' (Sobre asuntos militares), un tratado sobre el arte de la guerra escrito por el italiano Roberto Valturio (1405-1475). En este tratado aparece el esquema de un aparato capaz de moverse sólo por la fuerza del viento a través de una serie de poleas. Podría considerarse como el primer diseño de un 'automóvil' de la historia. Años más tarde, en 1478, el célebre Leonardo Da Vinci, realiza el 'Studio per carro automotore' en donde diseña un vehículo de cuatro ruedas, con dirección y que mediante un sistema de muelles y con la ayuda de dos personas, podía moverse unos cuantos metros. Tal es la perfección de este diseño, que en el año 2004 se pudo reproducir el vehículo siguiendo los planos originales, consiguiéndose la puesta en marcha del mismo.
Doscientos años después, en 1680, Sir Isaac Newton esbozó el diseño de lo que podría considerarse ya un automóvil motorizado. Se trataba de un ingenio de 4 ruedas en cuyo centro se encontraba una caldera esférica, con un enorme quemador debajo. De la caldera salía un tubo hacia atrás, haciendo las veces de retropropulsor por la salida del vapor. Como los anteriores, este ingenio no llegó a construirse, pero evidentemente se trata de un diseño perfectamente realizable; ¡quién sabe si los modernos motores a reacción no tienen mucho que ver con este diseño!
Nicholas-Joseph Cugnot (1725-1804), mecánico, ingeniero militar, escritor e inventor francés, dio el gran paso, al construir un automóvil de vapor, diseñado inicialmente para arrastrar piezas de artillería. El Fardier, como lo llamó Cugnot, comenzó a circular por las calles de París en 1769. Se trataba de un triciclo que montaba sobre la rueda delantera una caldera y un motor de dos cilindros verticales y 50 litros de desplazamiento; la rueda delantera resultaba tractora y directriz a la vez, trabajando los dos cilindros directamente sobre ella. En 1770 construyó un segundo modelo, mayor que el primero, y que podía arrastrar 4'5 toneladas a una velocidad de 4 Km./h. Con esta versión se produjo el que podría considerarse 'primer accidente automovilístico' de la historia, al resultar imposible el correcto manejo del monumental vehículo, que acabó chocando contra una pared que se derrumbó fruto del percance. Todavía tuvo tiempo Cugnot de construir una tercera versión en 1771, que se conserva expuesta en la actualidad en el Museo Nacional de la Técnica de París.
Una década más tarde James Watt, en sus trabajos por perfeccionar la máquina de vapor, inventa la biela y el cigüeñal para transformar el vaivén de un pistón en un movimiento circular. Es el tiempo de los vehículos a vapor. En Estados Unidos, en 1804, Oliver Evans construye el Orukutor Amphibolis, curioso vehículo anfibio. En 1817, el ingeniero francés Onésiphore Pecqueur inventa el diferencial. En 1822, Sir Golsdsworthy Gurney comienza a construir vehículos a vapor, obteniendo un notable éxito. Pero probablemente quien más éxito obtuvo en la construcción de vehículos a vapor fue Gualterio Hancock, de Stratford (Londres). Hancock consiguió diseñar una caldera que soportaba altas presiones y que era sólida y manejable. De esta forma llegó a tener funcionando desde agosto hasta noviembre de 1834 dos vehículos a vapor, Era y Autopsy, haciendo el recorrido entre Londres y Paddington a una velocidad de 32 Km./h. Unos 4.000 pasajeros utilizaron este servicio.
Pero los motores a vapor tienen muchos problemas, entre otros el excesivo tiempo de calentamiento inicial, por lo que se empieza a trabajar a la búsqueda de un sustituto para el motor de vapor. En 1860 el belga Jean Joseph Etienne Lenoir desarrolla y patenta el considerado primer motor de combustión interna del mundo, mediante un sistema de ignición de diseño propio. En 1863 este motor equipa a un automóvil y a un barco. Problemas en el sistema de encendido y de consumo, entre otros, abocaron a este motor al fracaso. En 1861 el alemán Nikolaus August Otto patenta el motor de combustión interna de 2 tiempos. En 1862 el ingeniero francés Alphonse Beau de Rochas establece el ciclo del motor de cuatro tiempos.
Pero es en 1864 cuando un judío alemán construye el primer vehículo dotado de un motor de combustión interna; es Siegfried Marcus, que trabajando en Austria construye este vehículo, en el que continuará trabajando en su perfeccionamiento hasta 1882; nunca contento con el resultado nunca llegó a patentar el vehículo. Este hecho, unido a que la Alemania Nazi destruye casi todo su trabajo, ha provocado el casi total olvido de este inventor, que llegó a los 150 inventos, 76 de ellos patentados; entre otros el carburador y el motor de arranque.
En mayo de 1876 Otto construye el primer motor de cuatro tiempos. Con Otto trabajan dos jóvenes ingenieros, Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach, que tras discutir con Otto, en 1882 montan su propia compañía, centrando sus esfuerzos en la construcción de un motor de poco peso, alto régimen y que funcione con gasolina, consiguiéndolo en 1886; un coche equipado con ese motor alcanza la velocidad de 11 Km./h en 1889. La Daimler Motor Company se crea en 1890, alcanzando sus motores una enorme reputación, que se ve acrecentada cuando en 1894, en la primera carrera de coches entre París y Rouen, los únicos 15 coches que llegan a la línea de meta de los 102 que habían tomado la salida, están equipados con motores Daimler.
En 1883 el ingeniero alemán Karl Benz crea la Benz & Company. En enero de 1886 crea el que ha sido considerado históricamente como el primer vehículo equipado con motor de combustión interna; es un triciclo equipado con un motor de 4 tiempos de construcción propia, según la patente de Otto; en julio del mismo año comienza su construcción para el público. En 1891 construye su primer automóvil de 4 ruedas. En Francia, François-René Panhard y Emile Levassor, fundan el 1888 la empresa Panhard & Levassor, que con motores Daimler, comienza a fabricar los primeros autos franceses en 1891. Empiezan pues las construcciones colectivas, aunque artesanales de vehículos; la construcción en serie aún no existe y es el propio inventor el encargado de la construcción e incluso posterior reparación de los automóviles.
En todo el mundo, la industria del automóvil empieza a establecerse. En Estados Unidos, Henry Ford inicia la historia de esta prestigiosa marca a partir de 1893 cuando construye su primer coche en Detroit, para en 1903 fundar la Ford Motor Company. En diciembre de 1898, en Billancourt se inicia la historia de otro grande, Renault, de la mano de los hermanos Renault: Marcel, Fernand y Louis. En el mismo año, los hijos de Adam Opel amplían su fábrica de máquinas de coser y de bicicletas con la fabricación de automóviles. En 1899, Italia ingresa en el mundo automovilístico al crearse la Fábrica Italiana Automobili Torino (FIAT), a cargo de Giovanni Agnelli. En 1908, Ford lanza al mercado el legendario Ford T, que representó la popularización del automóvil al reducir sensiblemente los costes de fabricación mediante técnicas como la utilización de la pintura negra (era la que secaba más rápido y permitía reducir el tiempo de fabricación del coche). Aún así, la producción francesa era superior en número durante los primeros años del siglo XX. Con la entrada de General Motors en el mercado, a base de absorber varias fábricas pequeñas, los Estados Unidos tomarían la cabeza de la producción para no dejarla hasta nuestros días. Las dos grandes marcas norteamericanas se instalan en Europa y para esa época la hegemonía en cuanto a producción es clara: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia.
A pesar de que Alemania nunca fue el primer productor de automóviles, creó el considerado por muchos automóvil del siglo XX: el Volkswagen Käffer, o Escarabajo (1938), diseñado por Ferdinand Porsche bajo petición del mismísimo Adolf Hitler. Durante la Segunda Guerra Mundial, la producción se detiene; casi todos los constructores se dedican a la fabricación de material bélico durante esos años. Concluida la guerra, Ford y General Motors aprovecharon el panorama, ampliamente favorable, para absorber algunos pequeños fabricantes. Los años de la post-guerra se caracterizaron por las desapariciones de legendarias marcas, fusiones y reagrupamientos estratégicos; estas fusiones y absorciones continúan hasta el día de hoy. En la década del los 80, el mercado oriental, y principalmente el japonés, adquirió tal importancia que el mercado norteamericano especialmente, pero también el europeo, vieron peligrar su hegemonía, y debieron de aprender y adoptar técnicas orientales para continuar en cabeza del mercado. Así aparecen conceptos como la producción just-in-time, o los principios Kaizen, hoy en día aplicados universalmente en el mercado automovilístico. La última lucha parece centrada en los vehículos híbridos, con motores eléctrico y de explosión a la vez, lucha encabezada de momento por el mercado oriental.
Pero esta historia no acaba aquí; los motores eléctricos cada día son mejores y más fiables; ya se habla de automóviles sin necesidad de conductor, de motores de hidrógeno, y de infinidad de ideas para un futuro, en algunos casos más próximo de lo que pensamos. Y la historia no acaba aquí; el automóvil es un invento muy joven dentro de la historia de la humanidad, pero promete continuar durante muchos años más, puede que con características muy diferentes a las actuales, pero seguirá siendo un auto-móvil.
De la misma forma que hemos realizado un repaso a la historia del automóvil en el ámbito mundial, vamos ahora a centrarnos en esa misma historia, pero acotándola geográficamente. Vamos a repasar la historia del automóvil en España, mucho más profundamente, por supuesto, y vamos a empezar por los inicios de esta apasionante aventura.
Los primeros automóviles de los que se tiene conocimiento en España son lo que se denominaron locomóviles, enormes máquinas de vapor, semejantes a máquinas de ferrocarril, importadas de Inglaterra o construidas aquí mismo a imagen y semejanza de aquellas. La idea de estos artefactos era la de que fueran como trenes pero sin la necesidad de las vías que lo limitan en los recorridos. La primera noticia sobre uno de estos locomóviles data de 1855, año en el que según las crónicas tiene lugar la prueba de un locomóvil en el Jardín Botánico de Madrid, con la presencia del Ministro de Fomento y del Director de Obras Públicas. El creador de este vehículo fue Valentín Silvestre, joven valenciano que resultó ser un prolífico inventor, a tenor de los datos que se tienen de sus construcciones y patentes. El locomóvil que ahora nos atañe fue definido por su propio inventor como 'locomotora para caminos ordinarios', y según parece el sistema motriz era un cilindro rotatorio de vapor, que él mismo patentó en el año 1858, certificándose en dicha patente que el sistema ya había sido probado. El vehículo tenía cuatro ruedas, con la tracción sobre el eje delantero, siendo el trasero el que equipaba el sistema de dirección.
Algo más tarde, en Barcelona, se tiene constancia de la construcción en los talleres Nuevo Vulcano, a petición de la empresa La Ascensión de Amposta, de dos locomóviles, cuyo proceso de fabricación estuvo directamente dirigido por el ingeniero Antonio Serrallach; fueron probados con éxito el 20 de julio de 1857. En 1859, la Sociedad General de Crédito fabricó dos locomóviles y en 1861 el ingeniero Antoni Rovira i Trias, futuro jefe del Parque de Bomberos de Barcelona, diseñó y construyó otro más. Existe constancia de otro locomóvil importado de Inglaterra de la marca Forben por la empresa Anónima de Transportes de Olot (Girona), y por lo menos dos más construidos por La Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona en 1863.
En 1860, el ingeniero vallisoletano Pedro Ribera se encargó de realizar una serie de pruebas para comprobar la posible utilización de locomóviles en lugar del ferrocarril para el transporte de mercancías y pasajeros. Para ello utilizó el locomóvil bautizado como Castilla, que fue importado desde Inglaterra y con el que el 30 de octubre de 1860, y junto a tres acompañantes, realizó el trayecto Valladolid – Madrid, de aproximadamente 250 Km, en 19 días, llegando a Madrid el 18 de noviembre para, posteriormente, el 4 de marzo de 1861, realizar una exhibición pública ante la Reina Isabel II en el Palacio Real. El rudimentario ingenio estaba dotado de una caldera de vapor y cuatro ruedas. Su potencia era de 10CV, su velocidad máxima estaba en torno a los 15 Km/h y su consumo era de 47 Kg/h de carbón. Curiosamente el recorrido escogido coincide con el actual trazado de la Autovía A6. ¿Era quizás Pedro Ribera un visionario? Tras las pruebas realizadas al Castilla, Pedro Ribera diseñó otro locomóvil, al que bautizó como Príncipe Alfonso, y al que efectuó una serie de modificaciones respecto al Castilla a fin de mejorar su comportamiento general en los trazados españoles; así diseñó una sola rueda delantera para mayor facilidad de dirección, una menor distancia entre ejes, colocó todo el peso de la caldera sobre el eje trasero y lo equipó con un eficaz sistema de frenada.
Pero los locomóviles tenían los días contados en España. Su gran tamaño era un inconveniente, pero más lo era el hecho de que no estaban preparados para circular por caminos diseñados para vehículos de tracción animal, y con un pavimento tan polvoriento que se hacía realmente difícil el tránsito por ellos; hasta el año 1906 no se empezó a utilizar en España el alquitranado como método habitual en la red viaria. También es cierto que la orografía española, con importantes desniveles, no contribuía en lo más mínimo a la circulación de esas enormes máquinas.
La ciudad de Manresa (Barcelona) se convirtió unos años más tarde en la cuna de otro 'automóvil'. En 1864 el industrial residente en la población de Manresa Juan Oliveras Gabarró, patentó un carruaje que denominó Velocífero y que, evidentemente funcionaba sin la necesidad de caballerías. Su tracción era mediante pedales accionados por el conductor, es decir, se trataba de un híbrido entre una bicicleta y un carruaje. Lo relevante de este carruaje es el estudio que su inventor hizo sobre la forma de emplear la fuerza humana sobre la rueda, analizando los existentes mediante pedales, cadenas y engranajes. Juan Oliveras optó por emplear la fuerza directamente sobre el eje, permitiendo el empleo simultáneo de pies y manos de una forma lo más natural posible, para aprovechar así la fuerza ejercida al máximo. El vehículo estaba dotado de tres ruedas, una delantera y dos traseras, en un chasis rígido sobre el que estaba montada la caja para los ocupantes, con un sistema de suspensión mediante muelles entre chasis y caja. Su inventor cifraba su velocidad entre los 10 y 12 Km/h en llano. Por lo menos se sabe de la construcción de un ejemplar de este Velocífero, que circuló entre las localidades de Manresa y Sant Fruitós del Bages el día 1 de Noviembre de 1866, día de Todos los Santos, cuyo viaje recogió el diario El Manresano en su edición del día 4: "El jueves, día de Todos los Santos, vimos en la carretera de Vich un elegante coche Velocífero, construido por un industrial de nuestra ciudad. Iban en el coche dos personas y, en breve tiempo se trasladaron al vecino pueblo de San Fructuoso del Bages, donde la nueva máquina movida sin el auxilio de caballerías, causó la admiración de aquellos vecinos." Apuntar que la distancia entre ambas localidades es de apenas 6 Km por lo que aún con un medio de transporte como éste se trata de un 'paseo'.
Durante años han existido indicios de la construcción de un automóvil eléctrico en el año 1896, vehículo que habría diseñado un ingeniero español llamado probablemente Julián para S.M. la Reina María Cristina. Según alguna publicación el vehículo se habría construido y probado en Inglaterra. No es de descartar que quien realmente tuvo algo que ver con el diseño de este automóvil fuera el ingeniero belga Edmond Julien, de quien si consta que poseía patentes a su nombre en España sobre temas relacionadas con la tracción eléctrica aplicada a vehículos.
1889 es una fecha importante en la historia del automóvil español; es el año en que Francesc Bonet i Dalmau construye un triciclo al que equipa con un motor Daimler y con el que circula en compañía de otros atrevidos automovilistas; el 12 de diciembre de 1889 solicitó la patente de dicho automóvil. No obstante la intención de Francesc Bonet no fue más allá de construir este automóvil para su uso y disfrute, aunque llegó a adquirir tres motores Daimler, sin que en ningún momento parece que tuviera la idea de la producción en serie. Es por ello, de la misma manera que en el ámbito internacional, que el que se puede considerar como primer automóvil español, pues si tuvo una continuidad, llegaría 10 años más tarde.
De momento, y a falta de automóviles construidos en España, Francia se convirtió en el principal suministrador. El primer automóvil construido en serie del que se tiene constancia aparece en Gijón en 1891: un Panhard Levassor. En el año 1897 los viajes a Francia para adquirir automóviles empiezan a ser normales, y en 1899 el número de vehículos importados de Francia es de 30. Una de las 'hazañas' en torno a este hecho es el viaje que en el mes de marzo realizan un grupo de aristócratas desde San Sebastián hasta Madrid a bordo de sus automóviles recién adquiridos. Al frente de este grupo de intrépidos se encontraba el Duque de Santo Mauro, quien conducía su Panhard de 6CV, acompañado por el De Dion Bouton del Duque de Huéscar. A falta de gasolineras en esa época, el combustible fue suministrado en bidones que fueron enviados a diversas estaciones de ferrocarril del recorrido, donde los intrépidos aventureros acudían en busca del preciado y necesario líquido. Un año antes, en 1898, había nacido la primera publicación especializada en el mundo del motor: 'El Automovilismo Ilustrado'. Editada en la calle Muntaner de Barcelona por Domingo Támaro i Roig, personaje poco conocido pero que tuvo mucho que ver en los inicios del automóvil en España, como podremos ver. El precio de esta nueva publicación era de 50 céntimos.
En 1899 aparecen los vehículos La Cuadra, diseñados y fabricados en las instalaciones que la Compañía General Española de Coches Automóviles E. de la Cuadra, Sociedad en Comandita tenía en Barcelona, y que había sido fundada a finales de 1898 por Emilio de la Cuadra Albiol. Inicialmente la intención era fabricar vehículos eléctricos, pero los muchos problemas hicieron que Emilio de la Cuadra contratara a un joven ingeniero suizo, recién licenciado en la Escuela de Mecánica de Ginebra, para ayudar en la puesta en marcha de dichos motores, aunque finalmente el poco éxito y el consejo del propio ingeniero hizo que se centrase en el diseño de vehículos con motor de explosión; el joven en cuestión se llamaba Marc Birkigt. El La Cuadra con motor de explosión se fabricó con dos motorizaciones, una primera 905 cc y 4 ½ HP y una segunda de 1.106 cc y 7 ½ HP. En 1901, por problemas financieros, Emilio de la Cuadra tuvo que cerrar la empresa, la primera que había fabricado automóviles en España y que, como la historia nos explicará, fue la primera piedra de una industria automovilística que maravilló al mundo.
Cuando Emilio de la Cuadra se vió obligado a cerrar su empresa en 1901, uno de sus acreedores, José María Castro Fernández, decidió proseguir el negocio de la producción de automóviles en los mismos locales. Creó la empresa J. Castro, Sociedad en Comandita Fábrica Hispano-Suiza de Automóviles. Por primera vez, aparece la denominación Hispano Suiza en la historia del automóvil español, debido a que en la nueva empresa continúa como director técnico Marc Birkigt. Castro mantuvo no sólo los locales, si no también los operarios y los vehículos en mitad de proceso de producción que dejó de la Cuadra; por dicho motivo los primeros Castro son prácticamente idénticos a los La Cuadra. En 1903 presentó un nuevo modelo, un bicilíndrico de 10 HP, y poco más tarde un cuatro cilindros de 2.412 cc y 14 HP. Pero la historia se repite, y ese mismo año 1903 los problemas económicos abocan a Castro a la suspensión de pagos y el cierre de la empresa. Tan sólo se llegaron a vender unas 5 unidades de sus vehículos.
Fotografía: ©La Hispano-Suiza
En el año 1902 Madrid y Barcelona acaparan el parque automovilístico español, pues sólo las clases altas establecidas en las dos ciudades son capaces de costear el precio de un automóvil: entre 6 y 15.000 pesetas de adquisición, más los gastos de mantenimiento, que incluyen en muchas ocasiones un chofer. Hemos de tener en cuenta que en esa época, en España, recién salida de la crisis de 1898, los salarios medios se situaban sobre las 2 - 4 pesetas diarias, por tanto a años luz del coste de un automóvil. En Madrid se contaban unos 40 automóviles, mientras que Barcelona se queda en torno a los 25 - 30. Entre los privilegiados que en esa época cuentan con automóvil se pueden citar:
En Madrid:
* Duque de Santo Mauro (Panhard de 6 CV y Peugeot de 8 CV)
* Duque de Alba (Panhard de 12 CV)
* D. Luis de Bermejillo (Panhard de 20 CV y Mors de 16 CV)
* Marqués de Santillana (Panhard de 6 CV)
* Marqués de Tovar (Daimler de 16 CV)
* D. Adolfo Urquijo (Panhard de 12 CV)
En Barcelona:
* Teodor Roviralta (De Dion Bouton)
* Felip Batlló (Serpollet)
* Ramón Casas (Renault)
* Francesc Seix (La Cuadra 4 ½ HP y Castro 10 HP)
Como fácilmente se puede observar, en Madrid se encuentra la aristocracia, mientras que Barcelona es feudo de la burguesía, proveniente de la emergente industria de la zona. Ambos sectores sociales son los únicos de la época que pueden permitirse el nuevo lujo que supone el automóvil. Aún con tan escaso número de clientes potenciales, las primeras empresas dedicadas a este nuevo negocio empiezan a aflorar. Probablemente la pionera es la sucursal que la marca francesa Clement abrió en Madrid en 1898, con el ingeniero francés Jules Rasson al frente, y con una publicidad que indicaba que su 'voiturette' estaba "construida exprofeso para las carreteras de España". Más nacional fue el concesionario de automóviles Clement y Georges Richard que los hermanos Santos abrieron en Madrid en 1902, en la calle Arenal nº 22: Casa Santos Hermanos. Por su parte Barcelona también se inició en 1898 con la apertura de un concesionario de la marca Panhard Levassor, y poco después abriría sus puertas el primer garaje de la Península, Le Palais Automobile, en la calle Aragón nº 282.
Fotografía extraíada del libro de César Oliver 'Los Automóviles'
A lo largo de estos años iniciales de andadura de la industria automovilística en España, fueron muchos los que creyeron en el automóvil e hicieron sus aportaciones con mayor o menor acierto y éxito. Así hicieron su aparición marcas como Anglada, fabricante del Puerto de Santa María (Cádiz) que llegó a exportar coches a Argentina y Uruguay, e incluso vendió unos de sus modelos al mismísimo rey D. Alfonso XIII; Sanford, que presentó un automóvil con un motor alimentado por alcohol; Bons, primero fabricante de motores y que después entró en el negocio de la producción de automóviles; Salamanca, un único ejemplar construido bajo encargo del Marqués de Salamanca; Fénix, Iberia, Ardiurme, Tobajas, Hormiguer, Triauto Sanchís, o Victoria son otras de las marcas que contribuyeron al inicio de la industria del automóvil en España.
Etapa de la invención:
Alrededor de 1870, en Viena, el inventor Siegfried Marcus hizo funcionar motor de combustión interna a base de gasolina, conocido como el “Primer coche de Marcus”. En 1883, Marcus patentó un sistema de ignición de bajo voltaje que se implantó en modelos subsiguientes.
Es comúnmente aceptado que los primeros automóviles con gasolina fueron casi siimultaneamente desarrollados por ingenieros alemanes trabajando independientemente: Karl Benz construyó su primer modelo en 1885 en Mannheim. Benz lo patentó el 29 de enero de 1886 y empezó a producirlo en 1888. Poco después, Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach, de Stuttgart, diseñaron su propio automóvil en 1889.
Etapa Veterana
En 1900, la producción masiva de automóviles había ya empezado en Francia y Estados Unidos. Las primeras compañías creadas para fabricar automóviles fueron las francesas Panhard et Levassor (1889), y Peugeot (1891). En 1910, Henry Ford comenzó a producir automóviles en una cadena de montaje, sistema totalmente innovador que le permitió alcanzar cifras de fabricación hasta entonces impensables.
En 1888, Bertha Benz viajó 80 km desde Mannheim hasta Pforzheim (Alemania) para demostrar el potencial del invento de su marido.
Etapa del latón o Eduardiana
Ford modelo T
Ford modelo T
Así nombrada por el uso frecuente del latón para las carrocerías. En esta etapa la estética de los automóviles aún recordaba a la de los antiguos coches de caballos.
Etapa de Época
1926 Austin 7 Box saloon
1926 Austin 7 Box saloon
Desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta la Gran Depresión de 1929.
Principales vehículos:
* 1922–1939 Austin 7
* 1924–1929 Bugatti Type 35
* 1927–1931 Ford Model A
* 1930 Cadillac V-16
Etapa Pre-Guerra
Citroën Traction Avant
Citroën Traction Avant
Etapa de Postguerra
1953 Morris Minor Series II
1953 Morris Minor Series II
Jaguar E-type coupe
Jaguar E-type coupe
1985 Mini
1985 Mini
Desde el inicio de la recuperación de la Segunda Guerra Mundial (1948) hasta la etapa Moderna. Etapa caracterizada por el desarrollo de autos más rápidos.
Algunos ejemplos:
* 1948–1971 Morris Minor
* 1958-1967 Chevrolet Impala
* 1959–2000 Mini
* 1961–1975 Jaguar E-type
* 1962–1977 BMC ADO16
* 1962–1964 Ferrari 250 GTO
* 1966-1972 Dodge Charger
* 1964–1970 Ford Mustang
* 1964–1974 Pontiac GTO
* 1954-present Chevrolet Corvette
* 1969 Datsun 240Z
Etapa Moderna
1986 VW Golf Mk.2
1986 VW Golf Mk.2
1993 Ford Escort Wagon
1993 Ford Escort Wagon
ZJ Jeep Grand Cherokee
ZJ Jeep Grand Cherokee
Caracterizada por el desarrollo de motores más seguros y eficientes y menos contaminantes.
* 1966-presente Toyota Corolla
* 1970-presente Range Rover
* 1974–presente VW Golf
* 1975–1976 Cadillac Fleetwood Seventy-Five - uno de los autos más grandes fabricados.
* 1977–presente Honda Accord sedan
* 1986–presente Ford Taurus
* 1993–presente Jeep Grand Cherokee
Automóviles relevantes:
* 1932-1948 Ford V-8
* 1934–1940 Bugatti Type 57
* 1934–1956 Citroën Traction Avant
* 1938–2003 Volkswagen Beetle
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